SEVERIANO BALLETEROS


Hola queridos golfistas.

En ocasiones sentimos el impulso de curiosear la vida de los que nos dieron ejemplo de amor y virtuosismo en el juego de golf y nos preguntamos: ¿Como es posible que unos puedan tanto y otros tan poco como nosotros?

Es indudable que están presentes casualidades y causalidades.

El lugar y el momento oportuno para la primera y entusiasmo placer y trabajo para la segunda.

El jugador que ha llegado a la cumbre del profesionalismo no lo fue por condiciones naturales, sino por realidades que le permitieron codearse con el éxito el comienzo en la niñez, diversión y después trabajo y sacrificio.

Los entrenamientos han gastado muchas horas de su vida, innumerables zapatos y a no dudarlo sus mejores energías. Pero hay un común denominador en todos ellos: Comienzo en la infancia y la convicción del éxito y entregar un poco mas de lo posible.

Se comienza a triunfar cuando se ha llegado al límite del cansancio y el dolor.

Así lo entendieron los grandes de todas las épocas.

Hoy visitamos a.


Seve Ballesteros

Seve es el mas joven de una familia de golfistas profesionales. Un autodidacta que aprendió a jugar a escondidas en el club de golf de Santander.

Como machos en su condición, contaba con un solo hierro tres y con él aprendió e invento todas las mañas y trucos para salir de situaciones difíciles, consideradas imposibles por jugadores de renombre.

Ingresado al profesionalismo, adoptó una conducta desafiante al estilo de Arnold Palmer. La ponía de manifiesto al tirar permanentemente a la bandera, en una actitud segura y desafiante.

Con solo 19 años empató el segundo lugar en el Open de la Royal Birhdale de 1976, demostrando a las multitudes que había nacido para ser campeón.

Cuando ganó el abierto británico tres años después, se lo llamó el campeón de la playa de estacionamiento, debido a que jugó el segundo golpe entre los autos. Según contó después, no había sido un mal golpe, sino una estrategia para evitar el fuerte viento que le impedía acceder al green. Finalmente obtuvo su merecido birdie. Fue una jugada típica, fruto de su habilidad para lograr tiros imposibles.

Al año siguiente ganó el Master de los Estados Unidos, encabezando el desafío que terminaría con el dominio de los norteamericanos.

Su segunda chaqueta verde la ganó en 1983. Luego de actuaciones brillantes un extraño fenómeno lo alejó del éxito,. Fue como si algo o alguien le hubiera arrebatado la magia de sus golpes. No obstante su fuerza y confianza retornaron con el triunfo en abierto de Royal Lytham.

Ballesteros fue el pilar donde se apoyó la descollante actuación del equipo europeo de la Copa Ryder 1985-87. Siguió en la cumbre hasta que su excelencia lo volvió a abandonar.

Es un grande que perdió magia pero no sus méritos.




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