La inseguridad

La práctica del golf posee un manifiesto grado de dificultad en la mayoría de los jugadores. La inseguridad es el común denominador en todas las categorías y los rendimientos se alternan con buenos y malos momentos de efectividad. Un mismo jugador en igualdad de condiciones puede variar su juego significativamente de acuerdo a las circunstancias que se presenten. Un día de buen juego no es garantía para que lo sea el siguiente. Al reiniciarlo se encuentran frente a fallas que no pueden explicar. Es frecuente pasar de buenos a malos momentos de efectividad por causas imprevistas. Aparece el deterioro por mínimas perturbaciones, como un ruido de avión un flash o un aplauso. Tras el contratiempo se presenta la ansiedad por recuperar la concentración. No tarda en aparecer el temor acompañado de una oleada de hormonas llamadas neurotransmisores. Son vertidas en la corriente sanguínea cada que nos encontramos ante una situación de riesgo. Se presenta en los deportistas que se exigen para buen desempeño. Un buen entrenamiento que permita incluir el riesgo como alternativa de juego permitirá controlar este desajuste La participación en torneos madura al jugador y lo desensibiliza del miedo y la ansiedad. La visualización diferida (entrenamiento menta) permite crear un campo de juego donde se lleva a cabo un evento, incluyendo a jugadores, publico situaciones de riesgo y acontecimientos perturbadores, como si fuera un torneo real. Esta practica mental acostumbra al jugador a los riesgos, permitiendo aceptar como parte de juego a todo aquello que es motivo de ansiedad o temor.

De estos riesgos o solo participan los aficionados, sino que se ven involucrados profesionales destacados Resulta sorprendente ver a jugadores de gran maestría como Jack Nicklaus, fracasar en cinco oportunidades desde una trampa de arena, haciendo gestos de impotencia, difíciles de aceptar en un jugador de sus quilates. El derrumbe de un sólido profesional como Greg Norman, luego de tres días de efectividad ser superado por un poco convincente Nick Faldo, en el torneo de Augusta versión 1996. Fue calificado como el mayor colapso de un profesional, en un torneo de gran slam. .La explicación tiene una compleja causalidad y se produce a pesar de la habilidad del profesional. De una manera simplista se puede decir que el mandato de la mente ha sido obstaculizado, por un sorpresivo estado de emergencia proveniente de las antiguas raíces del temor, que nada tienen que hacer con nuestro juego de golf.


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