El factor mental

Hola queridos golfistas, hoy les voy a hablar de la importancia que tienen los pensamientos de donde proceden y como se arma la conciencia de un jugador de golf. Esto que parece tan complejo es un hecho rutinario que se realiza involuntariamente y nos lleva a obtener buenos o malos resultados en el juego.

Partiendo de la capacidad de comprender que poseemos tomamos conciencia de todo lo que nos rodea. Este proceso nos acompaña desde la infancia, forma nuestro archivo mental y según hayan sido las experiencias vividas, tendremos, gracias a la memoria, acceso a lo que nos pasó o aprendimos. Estos recuerdos se hallan moldeados por las emociones y se evocan siempre de la misma manera. Si recordamos que ciertos juegos de la infancia fueron divertidos, existirá un estímulo para repetirlos. Si por el contrario fueron desagradables provocará rechazo. Por ello cuando una actividad es placentera invita a proseguirla y a mejorarla hasta alcanzar los mejores niveles de perfeccionamiento. La conciencia se inunda de pensamientos positivos y el camino esta abierto para alcanzar nuevas metas.

Pero no solo tenemos conciencia de hechos positivos. También existe una maraña de recuerdos negativos adquiridos a lo largo del tiempo, que pugnan por ocupar el foco de la atención. Esta batalla de pensamientos aparece cuando tenemos que tomar una decisión o enfrentar un desafío.

Para reforzar la confianza que necesitamos hay que entrenar la mente para que aprenda a sumergir las dudas y temores. Para que sea posible es necesario efectuar un entrenamiento psicológico que permita recuperar y revivir los recuerdos y emociones que estuvieron presentes en los momentos de éxito e instalarlos firmemente en la conciencia.

Causas físicas (dolores o enfermedades), emociones (conflictos laborales, familiares o económicos) o de juego (mala técnica o desconcentración), ubican en la conciencia pensamientos de duda, impotencia y frustración. La conciencia se satura de ellos y oculta lo que formaba la base de la confianza para desarrollar el juego. Desaparecen las motivaciones, el entusiasmo y el jugador decae en su desempeño. Ante este panorama se debe hacer un alto, acudir a un experto y con su ayuda reconstruir las motivaciones y el entusiasmo. Se debe pensar (de no haber un impedimento físico) que todo es reversible y que el golf es un permanente desafío.

La convicción y la voluntad son esenciales para superar los escollos, pero siempre de la mano de un profesional idóneo, porque si no la situación se agravará y sabemos que la gente no fracasa simplemente se da por vencida. El entrenamiento mental y la sofrología permiten solucionar estos problemas, mediante el bloqueo de pensamientos negativos y el refuerzo de las motivaciones. Las experiencias y emociones positivas pueden ser rescatadas y convertidas en pensamientos, para que sirvan de apoyo al jugador en los momentos de duda. Ello se logra mediante métodos tradicionales o reflejos condicionados creados a tal efecto. Pueden ser incorporados a la rutina de pregolpe o estar disponibles a petición del jugador cuando los necesite.

Finalmente hay que recordar que el golf es un juego y debe ser tomado como tal. Los profesionales deben aprender a serlo, aprobando cada una de las asignaturas y cobrando experiencia con la practica, que siempre es mas larga y difícil de lo que se piensa. El precio por acercarse a la conquista es desmesurado y no siempre se la obtiene. Solo triunfan los que luchan hasta llegar a la meta.

Los abrazo fraternalmente.
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