Concentrarse profundamente dispone a dar mas de lo habitual.

Si la concentración en el objetivo es primordial, disponerse al máximo rendimiento aumenta la atención, para que el cuerpo cumpla mejor las funciones de movimiento y precisión que estamos buscando.

A veces no alcanza la concentración, porque tiene distintos grados que no podemos percibir. Muchas veces se esta atento pero no concentrado. Días atrás viendo como unos de mis alumnos que practicaba tiro tras tiro en el putting green, me di cuenta que su grado de concentración era escaso a pesar del esfuerzo que realizaba para conseguirlo. La concentración, como todas las funciones mentales, se fatiga y no es posible luego de varias horas de juego pedirle que lo haga, a menos que existan lapsos de descanso fuera de los momentos de tiros manteniendo solo la atención para volver luego a concentrarse cuando sea necesario. El juego sin motivación adormece la atención y se acompaña de desgana y aburrimiento. En estas condiciones se acelera involuntariamente para compensar el desgano dominante. ¿Que hacer?. Acudir a la rutina de pre-golpe, concentrarse, motivarse y ver mentalmente lo que se quiere lograr.


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