Formación infantil.

Hola queridos golfistas.

Hoy me voy a ocupar de un tema por demás relevante tal cual es la enseñanza de los niños.

Solo quiero hacer una introducción, puesto que es una materia que debe ser abordada amplia y profundamente.

La iniciación de los niños en el juego de golf requiere de ciertos requisitos:

La edad de comienzo debiera ser alrededor de los siete años, aunque este criterio puede ser ampliado dependiendo del niño, la familia y el contacto que tengan con el deporte.

A los 3 o 4 años comienza a desarrollar la capacidad psicomotriz y a esbozar la inclinación competitiva.

Cuando aparecen las primeras manifestaciones es cuando se lo debe encauzar fomentado su participación en los juegos.

La orientación al golf en un principio puede no existir en forma definida. Ello no es impedimento para desarrollar la destreza física con cualquier actividad lúdica, que requiera actividad física.

En familia de golfistas los niños quieren imitar a sus padres y participar de la diversión que todo juego despierta en ellos. Es importante que el niño elija el deporte, porque haciéndolo nacerá la necesidad de practicarlo para ampliar sus habilidades motrices.

Se debe tener presente que la actividad escogida, participará de los desarrollos neuronales que se van realizando en esa etapa de la vida. Se destacan los circuitos cerebrales para la practica deportiva. De mantenerse, obtendrá el desarrollo psicomotriz para la realización de un juego instintivo, con habilidades extraordinarias. Alcanzará resultados superlativos, porque dispondrá en sus bancos de memoria un amplio archivo de movimientos y ajustes. Harán la diferencia en los momentos que sea necesario obtener resultados superlativos con solo pensar lo que se quiere hacer con un palo y una pelota de golf.

Debo recalcar que en los niños la diversión debe encontrarse por encima de la técnica. Luego de adquiridas las habilidades, nacerá la necesidad de demostrar lo que pueden hacer en un campo de juego. Respetando las etapas mencionadas primará el juego divertido como base de rendimiento y se aceptarán los contratiempos de la misma manera que se aceptan los tropiezos de cualquier actividad placentera. Ello evitará el aburrimiento o la falta de motivación. Un niño que juega mal, no se divierte y si ocurre lo abandona por aburrido y frustrante.

Trascurrido el tiempo necesario para alcanzar una aceptable destreza, irá formando su personalidad en torno a las habilidades adquiridas y las integrará a su idiosincrasia. No obstante, tiene suma importancia su entorno familiar social y cultural.

Es evidente que la necesidad de sobresalir se encuentra en aquellos niños que como los cadys, tuvieron en sus habilidades las herramientas para ganarse la vida.

Llegado el momento de competir hay que explicarles que el deporte esta íntimamente ligado a la confrontación contra sus iguales o consigo mismo como ocurre con el golf. Es inevitable que lo hagan para medir su destreza y mejorarla. Sé fomentará el desafío para que surja como algo natural. Los padres deben apoyarlo, sin presionar en la obtención de resultados o conductas fuera de su alcance.

Es menester respetar las etapas formativas y el desarrollo de la personalidad deportiva.

Tener presente que las apetencias de los padres pueden crear frustraciones en sus hijos. Tanto profesores como alumnos deben relegar para mas adelante el concepto del triunfo, dando prioridad a las habilidades, compañerismo y reglas de conducta durante el juego. El niño debe aprender que el éxito es una consecuencia de lo que hace y no un fin que hay que obtener por cualquier medio.

Los niños necesitan modelos a imitar. Quien los eduque dejará su impronta en las conductas y actitudes.

Se debe rebajar la importancia del puntaje conseguido y realzar los rendimientos.

Mediante una correcta planificación tiene que cumplir las etapas de capacitación técnica y mental, que siempre debe ser impartida por el mejor profesional que se tenga a mano. La competencia en la infancia debe ser un medio y nunca un fin. Se buscará superar los rendimientos con entusiasmo y alegría. La diversión tiene que ser a lo largo de la vida del jugador la principal motivación, aun en los avatares del profesionalismo.

Volveré a ocuparme del tema próximamente. Los Abraza fraternalmente.

Doc.

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