Jugamos como podemos

Hola queridos golfistas.

Hoy llego a ustedes con un tema tan importante como complicado y es motivo de gran dedicación por parte de los profesores de golf. Solo haré consideraciones generales porque cada uno tendrá su propia opinión.

A jugar se aprende mirando, tomando clase e imitando. La diferencia está en cuanto hacemos de cada cosa y como lo interpretamos.

Si seleccionamos un grupo de personas que se les enseña simultáneamente un mismo tema con el mismo profesor, comprobaremos que existen varias interpretaciones y como consecuencia también diversos resultados. Se debe a que la mente procesa de distinta manera lo aprendido.

Cada uno lo hace como puede.

Para hacer un swing primero debemos entender como se hace, segundo crear una imagen mental del movimiento, tercero pensar en como llevarlo a cabo y cuarto ejecutarlo. Estas etapas se las puede hacer, como decía mas arriba, mirando tomando clase e imitando. Luego que se lo haya logrado comenzará la practica para hacerlo siempre de la misma manera, aunque con pequeñas variantes porque la precisión no forma parte de nuestros movimientos.

Se aprende mejor de niño, en ellos están dadas las mejores condiciones físicas y mentales, sin los conflictos emocionales del adulto. Detengámonos por un momento a pensar en los chicos que recogen las pelotas en los campos de práctica. Llegan y comienzan a juntar con entusiasmo las pelotas esparcidas. Para ello utilizan un implemento sencillo, una especie de canastilla de alambre. A poco de hacerlo adquieren la suficiente habilidad para recoger cientos de ellas en pocos minutos. Al mismo tiempo inician un jugueteo con algún palo de golf que está a su alcance. Miran e imitan los movimiento de quienes juegan mejor, haciendo un progresivo y permanente acopio de experiencias. Cuando pueden practican a escondidas o salen a jugar en los días que tienen asignados. Lo hacen para divertirse sin importar el resultado. Mejoran inventando e imitando tiros. Luego de algunos meses adquieren suficiente destreza como para dejarnos con la boca abierta. Aprendieron como lo hacen todos los niños, con ganas y sin importarles nada que no sea la alegría de jugar. Es una buena forma de aprender. Miremos a quienes se formaron de esa manera importar el orden de merecimiento: Ballesteros, Trevino, De Vicenzo y muchos excelentes campeones de todas las épocas. En ellos se conjugaron factores esenciales: Juventud, entusiasmo, dedicación, perseverancia y un modelo a imitar.

Los que aprendimos de grandecitos, en lugares apartados de las escuelas de golf tuvimos menos oportunidades.

Se hacen las cosas mejor, cuando se dispone de técnicas actualizadas de enseñanza y un docente acorde a esta metodología.

Amigos míos. En lo personal me ha costado mucho corregir lo mal aprendido. No obstante lo sigo haciendo con entusiasmo, perdono mis errores y me divierto como un niño. El golf me ha enseñado que la humildad es tan importante en la vida como en golf.

Los abrazo fraternalmente y estoy en contacto permanente con ustedes.

Doc.
 

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