Actitud positiva.

Hola queridos golfistas

La actitud que tienes frente a los tropiezos del juego, es la que determina la importancia que el golf tiene para vos. Recuerda que hay dos formas de ver el vaso: medio lleno y medio vacío. Puedes alegrarte al observar la mitad llena o puedes preocuparte por la mitad vacía. Esto no es más que una cuestión de actitudes antagónicas: la positiva y la negativa. Sin dejar de ser realista, puedes transformarte en una persona más positiva, para vivir las circunstancias de una manera menos traumática y más relajada.

Relájate y respira profundo:
Si algo te salió mal, distiéndete y concéntrate en la respiración. Haz varias inspiraciones profundas, con expiraciones prolongadas hinchando la barriga al final y al hacerlo deja escapar un heee prologado. Ayuda a deshacerse de los pensamientos negativos, favorece el control de las emociones y purifica el cuerpo.

Haz lo que piensas:
Si piensas una cosa y terminas haciendo otra totalmente diferente, no solo desmejorará tu juego, sino que te sentirás desconforme contigo mismo. Trata de evitar las conductas contradictorias, que pueden llevarte a un sentimiento de fracaso.

Aprende a ver el lado positivo de las cosas
Debes aprender que no todos los tiros deben ser buenos. Hay unos mejores que otros y de los peores algunos son insoportables. La clave esta en aceptarlos sin ningún tipo de enojo. Una reacción emotiva descontrolada para afrontar un contratiempo, es una prueba de debilidad y falta de convicción. Al contrario, la serenidad, el autocontrol y la visión positiva son las mejores armas para enfrentar con éxito lo que te propones hacer.

Evita las comparaciones
Para desarrollar una actitud positiva nada mejor que ser uno mismo. Tanto las comparaciones como las idealizaciones de cómo deberías jugar y cómo deberían ser los resultados, son muy perjudiciales para tu autoestima. La frustración y la envidia que se genera al ver que otros pueden hacer lo que uno quiere, son pensamientos negativos que debes controlar para no sentirte deprimido. Lo mejor es aceptar los resultados de tu juego, tratar de mejorar con un buen entrenamiento, si es necesario asistido por un buen profesor.

Acepta tu juego actual.
Si piensas continuamente que te gustaría jugar como el mejor, te pierdes los buenos momentos que tienes, a pesar de que no llenen tus aspiraciones. Además este tipo de pensamientos alimenta tu ansiedad y no te permite disfrutar de los pequeños logros que consigues. Para dejar de angustiarte, centra tus sentidos en el aquí y ahora, sin dejar de lado el plan de entrenamiento que tienes para mejorar tu juego.

Olvida los detalles
La obsesión por la perfección puede desilusionarte. Las cosas no son tan perfectas como pretendes que sean. La perfección es una trampa en la que puedes caer sin darte cuenta y te conducirá al deterioro de tus habilidades. Si deseas que todo esté de acuerdo a tu esquema perfectista, te pasarás todo el tiempo tratando de acomodar esos detalles que no podrás reunir. Busca un equilibrio y deja de lado el perfeccionismo. Si permites que surja tu potencial, te sorprenderá cuando menos te lo esperes.

Mantiene tu entrenamiento
La practica deportiva no solo mejora el rendimiento, sino que fortalece la confianza. Además estimula la secreción de neurotransmisores cerebrales como la serotonina, creando satisfacción y optimismo. La práctica con lapsos no mayores de 48 hs. es el mejor estímulo para reforzar la motivación y ahuyentar el pesimismo

Cuida tu imagen
Verse bien es sentirse bien. La imagen exterior tiene un gran poder trasformador sobre lo que se siente y termina mejorando lo que se piensa. Mantén tu mejor imagen exterior demostrando seguridad y confianza, aunque íntimamente no te sientas de esa forma. Luego de unos minutos comenzarás a sentirte mejor y tu imagen interior comenzará a coincidir con la exterior.
No te creas el mejor
Si lo haces confundirás tus pretensiones y te alejaras de la realidad. El que pretende ir más allá de lo que puede, termina desilusionado y con una sensación de impotencia que puede llevarlo a la frustración. El gran Juan Manuel Fangio decía: “No hay que creerse el mejor, pero hay que tratar de serlo”.

Descansa y aliméntate adecuadamente
Hay que adecuar la alimentación y el descanso a las exigencias que sometemos al cuerpo. Dormir bien es una excelente manera de mejorar el estado de ánimo. Una buena alimentación no solo mejora la oferta de nutrientes y combustible para tus músculos, sino que mantiene una satisfactoria oferta para que tu cerebro cumpla adecuadamente con los requerimientos que le impones.


LUIS MARIA GUGLIELMETTI


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