La confianza.

Hola queridos golfistas.

Hoy llego nuevamente a ustedes, para ocuparme de un tema trascendente que condiciona nuestro juego y nos permite, cuando la poseemos, alcanzar los mejores niveles que somos capaces.

Cada uno de nosotros tiene una idea aproximada de lo que significa, pero como podemos diferir, acudiremos a su definición. Básicamente trata de: La seguridad que cada uno tiene en si mismo, la esperanza de lograr lo que se propone o el dominio y vigor para conseguirlo. Sobre esta base conceptual es fácil comprender que sin ella estaremos lejos de alcanzar lo que mejor hacemos.

La confianza esta íntimamente ligada a la formación que hayamos tenido en el medio familiar y social, pero fundamentalmente a los desafíos que hayamos ganado mediante nuestro esfuerzo y convicción. Lo cierto es que obtenerla no es fácil y para mantenerla debemos demostrarnos a diario que somos capaces de hacer lo que queremos. Por eso cuando decimos me tengo fe, estamos diciendo me tengo confianza o lo que es lo mismo puedo hacerlo. Esos pensamientos no son fruto de caprichos si no de convicciones y a ellas se llega cuando nos demostramos que sabemos lo que hacemos y estamos en condiciones de obtener lo que queremos. Para ejemplificar, si estamos satisfechos con nuestro juego de golf por que nos sentimos cómodos con nuestro swing, tenemos una buena concentración y nos respaldan buenos resultados de juegos o torneos recientes, tenemos elementos suficientes para sentimos confiados.

La confianza se construye diariamente atesorando hasta las más pequeñas cosas. Trofeos y medallas, recortes de diarios, fotografías y filmaciones. Camisas gorras y zapatos usados en los días triunfales.

Se refuerza con un buen entrenamiento por que tiene como correlato el aumento de confianza. Existe una estrecha relación entre lo que se piensa y lo que se obtiene. Se debe construir una mentalidad ganadora que permita pensar positivamente y entusiasmarse. La lucha mental debe ser permanente para derrotar al pesimismo y dar paso al optimismo. Hay que ser libre para decidir lo que desea y convencerse de que se puede. Sea cual fuere la categoría de un jugador, si piensa que puede colocar la bola en un lugar del farway o embocar en el green, se orientara en esa dirección y aunque no lo logre, habrá hecho mucho mas, que si no se lo hubiera intentado. Los buenos resultados se obtiene eligiendo mentalmente lo que deseamos. El pensamiento es la primera etapa del movimiento y cuando pensamos que pondremos la bola en un sitio, la mente ordena al cuerpo hacerlo y este con su magia cumplirá la orden impartida.

Mis queridos amigos, sin olvidar los fundamentos de la técnica, con una mente que sabe elegir lo que queremos y un cuerpo que obedece crecerá nuestra confianza.

Hasta la próxima

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