La envidia.

Hola queridos golfistas.

Hoy quiero hablarles de una enfermedad que no esta causada por microbios pero que es lo suficientemente dañina como para dejarnos inhabilitados.

Nadie desea ser inferior a los demás, sin embargo este sentimiento amenaza nuestra estima permanentemente. Tener envidia es reconocer la inferioridad que tenemos respecto del envidiado y despierta reacciones inconscientes para tolerar sus efectos. En esencia se trata de un reconocimiento de derrota.

Las consecuencias de este conflicto, pueden llevar a imitar la conducta del causante. Si no lo hace deprime al envidioso tanto, como para dejarlo marginado de las actividades que les son comunes. Otros critican o conspiran al punto de crear agresiones verbales o daño a sus propiedades o al mismo envidiado. La envidia se puede identificar en alguna pertenencía. En una ocasión un jugador interpretó que el mérito del golfista se debía a uno de sus palos. Tan obsesionado estaba el que espero el momento propicio para robárselo y así deteriorar el juego de su odiado contrincante.

Se envidia cuando no se puede igualar un desempeño o realizar algo intensamente deseado. La consecuencia siempre es una: Daño moral y deterioro de la autoestima.

Su aparición se da en las personas que juegan regularmente o conviven.

En el golf como en todos los deportes, la admiración puede convertirse en envidia. La proximidad hace que un amigo o un compañero de igual o inferiores méritos, logre lo que deseamos intensamente y no podemos conseguir.

Esta inconsciente reacción escapa a l control y se infiltra solapadamente haciéndonos presa de su voracidad.

Se realza cuando el éxito obtenido es interpretado como inmerecido y producto de la suerte o la casualidad.

Ante un tiro sorprendente solemos escuchar: Repetilo si podés. Ha nacido la envidia y la incredulidad. La víctima ha sido atrapada y no sabe como manejar el conflicto. Se agobia como causa o consecuencia de lo que esta experimentando y en ocasiones para calmar su angustia desmerece, critica y hasta llega a la agresión. Finalmente para calmar su angustia se auto convence que el envidiado carece de los atributos suficientes para justificar lo obtenido en el juego de golf.

Los abrazo fraternalmente y estoy en contacto permanente con ustedes.

Doc.

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