TOMAR CLASES


Al principio, el movimiento del swing resulta completamente antinatural.

El amigo que nos está enseñando el arte del swing o nuestro profesor se empeñaran en que llevemos nuestra espalda a donde no ha estado nunca antes.

Por eso es muy importante que en nuestros primeros pasos nos dejemos aconsejar por un profesional. Si hacemos que nuestro swing natural no tenga defectos ni vicios tendremos una progresión mucho mejor que si por no dar unas clases nos acostumbramos a hacer un swing incorrecto.

Lo ideal es tener tiempo para practicar lo aprendido entre clase y clase. Esto es más fácil de conseguir si se toman clases sueltas pues en un cursillo estaremos más sujetos a un horario, pero los cursillos son interesantes porque nos resultan más económicos. En cualquiera de los casos es importante sacar un rato para practicar para así poder comprobar que una vez que no tenemos al profesor delante seguimos siendo capaces de lograr lo que estábamos practicando y en caso contrario poder decirle al profesor en la siguiente clase que hay algo que no hemos asimilado.

El profesor también es importante. Debemos sentirnos a gusto con él o ella. Pero eso no quiere decir que tenga que hacer lo que nosotros le digamos. No, es exactamente lo contrario, nosotros somos los que debemos atender lo que nos digan y hacerlo. Es cierto que nos podremos encontrar que diferentes profesores emplean diferentes métodos de enseñanza. Unos se basarán más en técnica y en la física del movimiento, otros más en las sensaciones, ... Lo que tenemos que hacer es buscar al que más se acerca a nuestras necesidades. Para saber qué clase de profesor es uno concreto podemos hablar con sus alumnos o mejor aún con el profesor directamente.

¿Y cuántas clases hay que tomar?. Pues es un poco como con el carnet de conducir, cada persona requiere un número diferente de clases. En el caso del golf nos encontramos con que el mismísimo Tiger Woods va siempre con su profesor, pero eso es porque necesita que todo sea siempre perfecto. En nuestro caso, al principio debemos tomar clases continuadas hasta que empecemos a sentir que somos capaces de hacer nuestro swing. Luego vendrá el proceso de ir haciéndolo repetitivo e ir evitando los problemas que nos vayan surgiendo. Cuando lleguemos a ése periodo,  nosotros seremos capaces de ver cuándo necesitamos tomar una clase para arreglar algo o para aprender algo.


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